RESUMEN 11 JORNADAS TEATRO DE FRONTERA
Estas undécimas Jornadas de Teatro de Frontera se han convocado y desarrollado con el propósito de abordar una de las cuestiones que en el curso de los últimos años, pero en realidad desde mucho tiempo atrás, han suscitado más preocupación y debate entre las muchas personas y colectivos que se encuentran involucrados o interesados en la representación de los Episodios caudetanos y, por ende, en el patrimonio teatral de esta Villa, cuyo reconocimiento como Bien de Interés Cultural, que hace escasos minutos hemos tenido la ocasión de rememorar y agradecer, nos obliga a todos a preservar, cuidar y dar a conocer esta tradición, lo que es el objeto último de las Jornadas y de la Comisión que las impulsa.
El preámbulo de las Jornadas, en la tarde del viernes, corrió a cargo de D. David Sánchez, General de la Compañía de Cristianos de Valverde de Júcar, quien ofreció una detallada exposición de los trajes propios de las Compañías de Cristianos y de Moros en las Fiestas que la localidad conquense, unida a Caudete por lazos fraternales, celebra en honor de su patrono el Santo Niño en los primeros días de enero. La intervención de D. David Sánchez fue precedida por las cálidas palabras que dedicó a los asistentes el Alcalde de Valverde, D. Eduardo Mena, obligado ausente en las Jornadas por circunstancias sobrevenidas, y por un interesantísimo vídeo que mostró el ayer y el presente de estas Fiestas, orgullo y seña de identidad del pueblo que las celebra. Su descripción de la vestimenta de ambas Compañías ofreció un detallado repaso por todos y cada uno de los elementos que componen los respectivos trajes, pero siempre con la mirada puesta en las circunstancias históricas que los explican y les dan sentido, tanto en sus orígenes, vinculados a las fases últimas de la guerra definitiva contra el reino nazarí de Granada, como en su evolución posterior, hasta nuestros días. El cuadro resultante daba cuenta del valor y la importancia que esta indumentaria reviste en tanto que seña de identidad de un pueblo.
Ha abierto la sesión matinal de estas Jornadas la conferencia de la Dra. Bárbara Rosillo, que ha trazado un fascinante repaso por la moda cortesana de la España del siglo XVI. De su mano, hemos contemplado y admirado la enorme variedad de ropajes, formas, tejidos y colorido que insuflan vida al ambiente en que se desenvuelven los miembros de esta nobleza. Una nobleza que, inevitablemente, configura un espejo en el que se miran otros sectores de la sociedad, habitualmente menos afortunados. Su exposición, pues, ha trenzado un tapiz de miradas, de percepciones y de sensaciones que conforma el contexto cultural y emocional en el que se insertan y desenvuelven los usos indumentarios de la experiencia teatral, en sus múltiples y variadas formas.
La intervención de la Dra. Lobato se ha ocupado, precisamente, de la indumentaria utilizada en las representaciones teatrales del Siglo de Oro. Señalando previamente las dificultades que enfrenta esto enfoque aplicado a un objeto tan multiforme y variado como el de la producción teatral de la época, lastrado además por la deficiente información gráfica a disposición en los territorios hispánicos (a diferencia de lo que sucede en otros reinos europeos), la Dra. Lobato ha trazado un recorrido extenso, detallado y sistemático, en el que ha abordado todos y cada uno de los aspectos relevantes del uso de la vestimenta en este contexto teatral: desde los aspectos sensoriales (básicamente, los asociados a lo visual) hasta los relativos a la gestión de los enseres, su relación con el contexto social y económico del momento y, no menos importante, su capacidad de significación (en un contexto como el teatral, donde hay una pugna constante entre el abandono a la fantasía del espectáculo y la reclamación de veracidad histórica), de construcción de identidades étnicas (así, en la invención del moro «amable» frente al enemigo «turco»), de caracterización moral y de transmisión de valores y virtudes.
La tercera y última conferencia ha sido dictada por el Dr. Bernardo José García. Como es habitual en las Jornadas, su enfoque se ha centrado en la tradición dramática caudetana, en particular las piezas del periodo barroco, cuyo atavío, hoy por hoy, es una incógnita pendiente de resolución. En su intervención ha apelado, aplicando un enfoque habitual en los más recientes estudios sobre la materia, a un amplio repertorio de documentos que pueden servir de referente para conocer cómo debió ser la vestimenta empleada tanto en los Autos de la historia de nuestra señora de Gracia como en El Lucero de Caudete. Entre ellos se encuentran documentos administrativos, pero destacan por su interés y plausible cercanía al objeto de estudio las representaciones pictóricas: cuadros que conmemoran hechos históricos de especial relevancia, como las batallas de Clavijo (844) y de la Higueruela (1431), o bien los llamados Tapices de Pastrana encargados por Alfonso V de Portugal para recordar la conquista de las plazas norteafricanas de Arcila y Tánger (1471), o, en fin, representaciones destinadas a enaltecer la historia familiar, como la de la Casa de Villahermosa, plasmada en una serie de cuadros concebidos y realizados como escenas teatrales. A partir de este rico material, el que se reflejan las miradas contemporáneas sobre los protagonistas de eventos históricos de diferentes épocas, se puede plantear, ha argumentado el Dr. García, una reconstrucción fiable de los indumentos con que las compañías teatrales del momento pudieron vestir a sus personajes históricos y, por tanto, también de los que aparecen en las piezas de la tradición caudetana: combatientes moros y cristianos.
De esta manera ha concluido un viaje hacia la cultura y el teatro de nuestro pasado barroco, en el que tienen su origen y encuentran su sentido las obras del patrimonio dramático caudetano y, por ende, la vestimenta que siglo a siglo les ha dado visibilidad y ornamento.